respirar

Publicado: marzo 28, 2021 en Uncategorized
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lo que respiro, el aire, entra en mí. la palabra dicha, forma del aire, aliento. la respiro cuando me la dicen. -ahora hablamos con los rostros embozados y manteniendo una distancia, hablar y escuchar son actividades peligrosas- porque nos respiramos cuando conversamos. sin rompernos ni herirnos formamos parte yo de ti y tú de mí. “Los límites son irrelevantes” dice Carson. hablar es mezclarnos, confundirnos. algo físico, mis palabras y las tuyas, cayéndose de las bocas, parte del aire que respiramos. al hablar intercambiamos saludos, ideas, emociones, relatos y aliento. nos respiramos.

feliz 2021

Publicado: diciembre 31, 2020 en Uncategorized

https://vimeo.com/user7073181/review/496088983/f8891aad2e

mi amiga Marina Sanfilippo me envía esta imagen, me dice: “recordando tu pasión”

un hombre pez, un boto brasileño

La imagen es del Museu de Folclore, http://museudefolclore.cnfcp.gov.br/

En el enlace he encontrado información sobre una exposición llamada Os objetos e suas narrativas, de donde copio esto:

“A gente pode entrar ali no Museu do Folclore, pode não haver ninguém falando, pode não haver som algum, estar tudo aparentemente parado, estar tudo aparentemente silencioso e, no entanto, estar tudo falando, eloquentemente, estar tudo gritando com uma força enorme. E é um grito silencioso, é a eloquência do silêncio, é a fala eloquente dos objetos. Cada um por si, cada um dizendo alguma coisa, cada um propondo alguma coisa, cada um chamando para alguma coisa, cada um argumentando de alguma maneira, a favor ou contra alguma coisa, sendo, na verdade, um pedaço de linguagem viva, embora silenciosa.”

sí, claro que sí. como dicen en la web del museo, ¿qué son los objetos sin las historias que los rodean? ningún objeto es mudo. y este cuya imagen me envía Marina me cuenta una historia amazónica y me lleva lejos, lejos en el tiempo y en el espacio, porque me recuerda la época en la que me contaron la historia del hombre pez de Liérganes, hace ya muchísimos años, y cómo esa historia se convirtió en el inicio de mi pasión por los seres extraordinarios y los relatos que los cercan, y recuerdo viajes geográficos y literarios y pienso que sí, que las historias rodean a los objetos, y nos rodean también a nosotros, los humanos que no podemos vivir sin ellas.

comenzar de nuevo

Publicado: noviembre 6, 2020 en Uncategorized
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las primeras anotaciones que tengo este año de “El perro del hortelano” son de febrero. mi amiga Emma Lobo me invita a dirigirla, igual que hace ya veinte años. me parece increíble, desde hace ya varios años puedo usar números de dos cifras para indicar la primera vez que hice esto o aquello. pues bien, hace veinte años Emma me pidió que la dirigiese, fue mi primera vez. y ahora, otra primera vez: nunca antes había montado una obra del siglo de oro español. así que leo “El perro del hortelano” con la certeza de que sé muy poco. así, sabiendo muy poco me llegó primero el asombro y luego el placer y la alegría. en junio, Quico Cadaval, otro admirado artista a quien puedo decir que conozco desde hace tiempo, (un número de años de dos cifras), Emma y yo comenzamos a jugar juntos en torno a “El perro del hortelano”. la última semana de septiembre comenzamos el primer ciclo de ensayos que cerramos el 31 de octubre presentando “El perro mutante del hortelano” en el claustro del Convento de las Clarisas de Elche dentro del Festival Medieval. una pieza de cuarenta minutos, con algo de site specific, en la que hay humor, un rap, juegos con el público y, por supuesto, verso. Lope es un autor generoso que invita al juego. y como también son generosos Emma y Quico, dirigir en este caso ha sido tanto encontrar un lenguaje con el que contar una historia como elegir, elegir y elegir otra vez entre muchas posibilidades. cada vez que dirijo me pregunto en qué consiste. cada proyecto es comenzar de nuevo, buscar a tientas, intentar huir de lo conocido o usarlo como trampolín para llegar a otra cosa. nos quedan dos períodos de ensayo aun para terminar la versión para sala de teatro. y sea lo que sea, ya sé que habrá alegría, ligereza y fuerza. así está siendo este otoño que he comenzado junto al mar. sorprendentemente, gracias Lope de Vega, Quico Cadaval y la energía y valentía de mi amiga Emma, no estoy triste en este principio de temporada marcado por la COVID19. y puedo una vez más, comenzar de nuevo. 

relecturas

Publicado: septiembre 4, 2020 en Uncategorized
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Releo mi entrada “Autobiografía” en la que comento una lectura de Piglia al lado de otras, porque como decía Calasso (ya está, ha vuelto a suceder), las historias nunca vienen solas. La cita exacta es “Las historias jamás viven solitarias: son ramas de una familia, que hay que recorrer hacia atrás y hacia adelante.” En mi autobiografía pigliesca o pigliana (¿se podrá decir así?), o sea, la que constituyen las lecturas que hago, entró Dante hace muy poco. La lectura es acontecimiento, un acontecimiento íntimo pero acontecimiento, es decir, sucede, cuando realmente te toca. Acudimos al tacto para revelar la hondura de un encuentro. Algo te toca o no. A mí me tocó Dante. Y desde que lo leí hay versos que se pasean por mi imaginación casi en zapatillas de andar por casa, de tan presentes y cotidianos. Me parece cada vez más un prodigio esa bella e irreverente obra de autoficción medieval que reune la tradición grecolatina y la judeocristiana. Una podría, siguiendo los pasos de Dante por el infierno, el purgatorio y el paraíso, recorrer el inicio de la historia de la literatura occidental. Acompañas a Dante en su viaje imaginario y descubres que te atañe aunque no seas creyente, aunque haya pasado tanto tiempo, aunque no tengas el conocimiento necesario para entender todos los hilos que se trenzan en esa trama. Le debo a Borges la curiosidad y a la magnífica traducción de José María Micó el placer.

Los versos que más insistentemente se me cuelan en la memoria, que revolotean por ella en zapatillas de andar por casa son

“¡Ay!, humanos, nacidos para el vuelo,

¿por qué os hace caer tan poco viento?”

Dice José María Micó en su apasionada introducción a la obra, que los clásicos los son por excepcionales y extravagantes. En este tiempo raro que vivimos, tengo la maravillosa extravagancia de Dante al lado y, a ratos, la releo.

jardines de letras

Publicado: septiembre 2, 2020 en Uncategorized
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Nunca he pasado tanto tiempo sin contar cuentos como este año 2020. Desde mediados de marzo hasta ahora no he podido realizar mi oficio, que es, además, mi manera de estar en el mundo. En este tiempo raro me he dedicado a varias cosas: dibujar, leer y escribir. También veo series y hago autodefinidos. Paseo bastante, me gusta mucho caminar.

Leo fundamentalmente novelas de aventuras. Desde niña han sido mi consuelo mayor cuando no puedo moverme. Si estaba enferma, leía una y otra vez “La isla del tesoro” y “La flecha negra” de R. L. Stevenson, “20.000 leguas de viaje submarino” de Julio Verne y “El libro de las tierras vírgenes” de Rudyard Kipling. A partir de los catorce años se añadió a la lista “El señor de los anillos” de Tolkien. Cuando crecí más, añadí a Joseph Conrad a la lista de autores que me hacen viajar sin moverme del sitio. Últimamente se han sumado Ursula K. Le Guin y Fred Vargas. A las dos las releí con enorme placer durante el confinamiento. Mi imaginación se mueve por donde mi cuerpo no puede y así no me come la tristeza.

Dice Fedro hablando con Sócrates que el discurso escrito es reflejo del hablado y el propio Sócrates llama a lo escrito “los jardines de las letras”. Son estos jardines los que ahora me salvan, tanto los sembrados por otras personas, hermosísimos algunos, como los que siembro yo mientras espero. Esa es la aventura que me ocupa hasta que, un poco más adentro de este mes de septiembre, comience cerca del mar otra aventura nueva. Así voy, de una a otra, como si fuera un caballero andante, pero más quieta.

efecto mariposa

Publicado: junio 20, 2020 en Uncategorized
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si quieres, mira el vídeo primero y luego lee. si ves el vídeo contemplarás el registro, manipulado claro, de un acontecimiento. ¿qué pasó ese día? ¿de qué me di cuenta mientras manipulaba los registros grabados para elaborar el vídeo?

Cristina y yo estamos en el Parque Labordeta, el Parque Grande de Zaragoza. son cerca de las 18:30 de la tarde. poco después de que acabemos la grabación lloverá. primero suavemente, luego será un aguacero. grabamos justo a tiempo. justo a tiempo, qué expresión: en el momento preciso. sí, pero no por la lluvia. no sólo, al menos.

lo que pasó cuando llegamos al sitio que habíamos escogido para grabar fue que llegó una mariposa.

la mariposa revolotea a nuestro alrededor y se posa en la pared, a mi lado. antes de comenzar a contar le pido a Cristina (ella graba) que haga una foto. como tiene el móvil en modo vídeo, hace un vídeo. la mariposa se posa en su hombro. le pido el móvil para hacerle una foto como domadora de mariposas. nos movemos con cuidado para no asustarla. me pasa lo mismo que a ella: sin querer, no hago una foto sino una grabación. la mariposa echa a volar y luego vuelve a posarse en su hombro, nos reimos. es tan bonita. y esta vez sí hago una foto.

grabamos el cuento varias veces: la primera vez me equivoqué al final, la segunda sale bonita pero el volumen de mi voz es un poco bajo, luego pasan un avión, una moto y una ráfaga de viento. repetimos. decidimos hacer un pedacito del cuento en primer plano para tenerlo como recurso. en dos de las grabaciones la mariposa está con nosotras. en una se posa brevemente en mi frente y me da el regalo de la alegría. me preocupo un poco menos por el resultado. tengo una sorprendente, inesperada compañera de juego. en todo este tiempo no me doy cuenta de lo apropiada que es su presencia para la historia. parece mentira que no me de cuenta. eso sucede luego, ya en casa, cuando veo las grabaciones. y entonces sé por qué tiene que estar. una mañana es un cuento que habla del efecto mariposa.

por puro placer, por alegría, jugamos con lo que el azar nos ofreció. un encuentro involuntario resultó ser significativo. así que el vídeo para mí no solo registra un cuento, sino un acontecimiento inesperado, producto del azar, que añade un juego con el sentido.

aprovechar lo inseperado que sale al encuentro, jugar con lo que un día de primavera te ofrece justo antes del chaparrón ¿y si en eso consiste todo?

un mapa

Publicado: mayo 23, 2020 en Uncategorized
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los primeros mapas fueron relatos, la memoria de un itinerario expresada en palabras.

mapas y relatos dan cuenta del viaje. mirar un mapa, leer o escuchar un relato son maneras de viajar sin moverse del sitio.

en “El corazón de las tinieblas” Joseph Conrad escribe acerca de la fascinación por los mapas:

“Debo decir que de muchacho sentía pasión por los mapas. Podía pasar horas enteras reclinado sobre Sudamérica, África o Australia, y perderme en los proyectos gloriosos de la exploración. En aquella época había en la tierra muchos espacios en blanco, y cuando veía uno en un mapa que me resultaba especialmente atractivo (aunque todos lo eran), solía poner un dedo encima y decir: cuando crezca iré aquí.”

aquí, es una promesa, el espacio en blanco es lo desconocido: la posibilidad de contar un relato jamás contado anteriormente.

en estos días he estado practicando mucho esto de viajar sin moverme del sitio y en mis vagabundeos por internet he encontrado este hermosísimo mapa islámico del mundo en la Wellcome Colletion

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en este mapa el norte está abajo y el oeste, rodeado por el mar desconocido, a la derecha. este mapa antiguo cuenta otro mundo con otros códigos ¿qué viajes, qué relatos encierra que yo no sé descifrar? este bello y ajeno mundo redondo ¿qué secretos guarda? ¿qué sueños?

 

 

tocar

Publicado: mayo 8, 2020 en Uncategorized
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mano_copy

el tacto lo es todo

Anne Sexton

 

creo que fuimos dos mañanas a la sede de la Fundación Arte Viva, pero no estoy segura, hace ya más de diez años de esto. me gustaría recordar el nombre de la persona que se puso en contacto con nosotras para ofrecernos un trabajo contando cuentos en una exposición. teníamos que participar en dos jornadas de formación aunque no la necesitábamos para contar, no íbamos a hacer visitas guiadas. nos lo exigieron porque implicaba una manera de acercarse a la exposición que quienes participábamos debíamos compartir. yo asistí con renuencia a la primera jornada, pero en seguida me fascinó la propuesta. nunca he agradecido lo suficiente aquellas jornadas de trabajo en la Fundación Arte Viva. me enseñaron a mirar.

en dos mañanas nos propusieron un modo de acercarnos al arte totalmente diferente a lo que yo conocía. no se trataba de saber mucho acerca de quien había realizado la obra ni acerca del período en el que se enmarcaba. no hacían falta conocimientos técnicos ni biográficos ni históricos. se trataba de algo más básico y, descubrí, esencial. nos proponían que al ver un cuadro describiéramos lo que veíamos, no lo que significaba ni lo que sentíamos. de mirar con atención tratando de impedir que la interpretación apareciera. se trataba de responder a ¿qué hay? ¿qué se ve? preguntas que puede responder cualquier persona (que vea) aunque no tenga ningún conocimiento de arte.

lo curioso es que mirando así, evitando la interpretación, se ve más.

usé conscientemente ese modo de mirar poco después. fui al teatro Español a ver “Con Belisa”, un montaje de Jaume Villanueva sobre “El amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín” en el que trabajaba mi amiga Maite Brik. quería escribir sobre él, pero me costaba mucho empezar. entonces decidí describir lo que se veía. lo que yo había visto en escena. tratar mi recuerdo de la obra como nos habían enseñado a mirar una pintura o una escultura. fue un acierto. partiendo de ahí pude entender muchas cosas.

he continuado haciéndolo: cuando escribo sobre una obra de teatro o sobre mi oficio comienzo por lo que se ve, lo que está, lo que se puede describir. lo material, en una palabra. es eso lo que me permite pensar y a ello me sujeto cuando me despisto por los vericuetos de la interpretación y el sentido. lo que algo significa para alguien puede ser apasionante, pero para conocer por mí misma necesito partir de lo que percibo con mis sentidos, lo que en una cultura visual como la nuestra llamamos mirar. hacerlo me ha permitido entender cuáles son los materiales con lo que trabajo, los esenciales, los que diferencian mi oficio de otros oficios artísticos. no despistarme. pero no solo eso.

al enseñarme un modo de acercarme al arte, me enseñaron también un modo de mirar la vida. quien dice mirar dice también escuchar. mirar y escuchar lo que hay y no lo que yo creo o interpreto, lo que está y no lo que me gustaría o sería bueno o correcto que estuviera. mirar y escuchar intentando desembarazarme de prejuicios, de ideas preconcebidas. atender primero a lo que a fuerza de evidente no vemos y es tan sencillo: lo que está ahí.

así que sigo aprendiendo a mirar. no podía imaginar ese invierno de 2007 cuando acudía protestando a una cita de trabajo lo importante que iba a ser para mí. fue una suerte inesperada.