Archivos de la categoría ‘Uncategorized’

acerca de mayo

Publicado: junio 25, 2019 en Uncategorized

Escribir es una manera de pensar. Me pongo frente a la hoja en blanco. Hay algo acerca de lo cual quiero reflexionar o algo que quiero contar. A veces, contar es poner en claro. También una manera de pensar. Si tengo alguien a quien hablar, el rostro de quien me escucha me ayuda. La hoja en blanco es un rostro hermético. Un espacio que ocupar, pleno de posibilidades. Tanto que abruma. ¿Por dónde empezar? A veces, encuentro el momento en el que sentarme a escribir en medio del acontecer cotidiano, de las tareas que me ocupan. A veces, no. A veces necesito una cierta distancia para escribir acerca de algo, pensar acerca de algo. A veces no hacerlo en el momento es perder la oportunidad de atrapar al vuelo lo irrepetible. A lo mejor es siempre así. ¿Cómo saberlo? Durante el pasado mes de mayo realicé tres tareas apasionantes:

Una, cerré el proceso de ensayo de “Ocaraocruz”, un espectáculo concebido con y para Eugenia Manzanera. Un lujo de esos que la vida pone a mi alcance y, por suerte, percibo como lo que es. Trabajar en la creación de algo junto a una artista como Eugenia es compartir cocina, asistir al funcionamiento de una imaginación poderosa, aprender. Cada vez que trabajo junto a alguien, que colaboramos, hay un proceso de aprendizaje en marcha. Del roce de las imaginaciones sale algo nuevo que yo no podría haber hecho sola. Dos palitos se frotan y sale fuego. Eugenia y yo somos, cada una, un palito y una mano que frota. El fuego, “Ocaraocruz”. Pre-estrenamos el 1 de junio: fue una fiesta.

Dos, asistí al trabajo de investigación “Aquí para estorbar”, conducido por Juanfra Rodríguez. Una experiencia apasionante junto a músicos de RTVE, la bailarina y actriz Raquel Sánchez, el actor, clown y acróbata Jose Antonio Ruiz, la intervención esporádica de la músico y performer Chefa Alonso, cinco personas con diversidad funcional intelectual dispuestas a jugar con la música: Manuel Sender, Mercedes Alonso, Daniel Pérez, Ángeles Cuadrado y Paloma Torres; y en labores de apoyo, contención y acompañamiento, Irene Vera. De mis notas anoto esto: Una persona con discapacidad intelectual y un músico profesional tocan juntos al piano. Hacen música. Una música emocionante que suena como lo hace, exactamente así, porque son Ángeles y Antonio quienes tocan, y no otras personas. Esa belleza, porque la había y era asombroso sentirlo, aparecía porque dos personas diferentes hacían algo juntas. Importaba que fueran Ángeles y Antonio. Importaba que Antonio escuchara a Ángeles. El instante único e irrepetible sucedía desde un lugar extraordinario: Antonio hacía que lo que tocaba Ángeles sonara bien, pero sin Ángeles no había nada, no había esa música extraña que me mostraba un lugar al que nunca había ido.

Y tres, regresé a “Debajo del sombrero”. Ese espacio de descubrimiento y escucha que me hizo de nuevo regalos. El primero, sentirme recordada, bienvenida. Hubo más. Por casualidad, porque estaba ahí, pude asistir a algunas clases de sumi-e de Natalia Molina, un lujo. Me entero de que zen se puede traducir, más o menos, como “a solas con el misterio de lo que somos”. Me doy cuenta de que las pautas para dibujar sumi-e me sirven también para la narración oral. No puedo ir muchos días, pero las cuatro o cinco veces que voy me encuentro lo inesperado. Como siempre, voy a estar, a dejar que suceda algo que no sé nunca qué es. Y mientras tanto, aprendo a dibujar.

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y van 7

Publicado: abril 23, 2019 en Uncategorized
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érase cartel

estoy disfrutando mucho de los líos en los que me he metido con la presentación de la Muestra del Libro Infantil y Juvenil. Llego a bibliotecas y pueblos de la Comunidad de Madrid a los que nunca había ido (Pinilla del Valle, Navalagamella…) cargada con libros, un tocadiscos, un barco de papel, una cajita de música y otros objetos pequeños y despliego sobre la mesa las cosas para jugar el juego que he decidido jugar. A medida que pasan las funciones voy añadiendo y ajustando: ahora hay más versos que en la primera y un cuento que puede aparecer o no. Me muevo cargada y feliz. A veces pensando “¡qué necesidad!”, si me duele la espalda o un hombro, la mayor parte de los días sintiendo que es una maravilla mi oficio. En Majadahonda, una crítica anónima: una niña gritó entre cuento y cuento “¡Eres una artista!”. ¿Qué más puedo pedir?

regalo y tiempo somos

Publicado: marzo 26, 2019 en Uncategorized
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Este primer trimestre del año está siendo ajetreado: el Maratón del Festival Aragón Negro en el Castillo de Valderrobres, las sesiones de Narralunas en Zaragoza, “Todo por decir” en el Instituto Felix de Azara también en Zaragoza, la preparación y las primeras funciones de la presentación de la 34 Muestra del Libro Infantil y Juvenil, Pinilla del Valle nevado, Hoyo de Manzanares, Arganda, Valdemorillo, Ciudad Rodrigo… Este fin de semana estuve de nuevo en Zaragoza, en el Espacio Bebé de la PAI, dos funciones en las que probé juegos nuevos. Me muevo. Pienso mucho en las lecciones de escucha que me dan las funciones para bebés. Un público especial y misterioso. En el cuadernito en el que anoto lo que cuento y algunas impresiones tras las funciones escribí después de la función de Valdemorillo acerca de la necesidad de “fabricar un silencio desde el cual fuera posible entrar en un mundo”. ¿Qué mundo es ese? El presente.  “Siempre manda el presente. Mientras esperamos que llegue el momento de comenzar, un niño imita mis gestos. Yo le miro. El juego con ese niño de la primera fila es el juego para comenzar, el lugar de encuentro entre el público de bebés y yo. No tengo que hacer nada más. Ese es mi punto de partida, lo que tengo que hacer crecer para que ocupe todo el espacio, para que llegue a todos los presentes, a todas las presentes. Digo esto y me parece que cada persona es un presente: un tiempo. Y un presente: un regalo.”

Feliz 2019

Publicado: enero 2, 2019 en Uncategorized

feliz 2019

escribir en el aire

Publicado: diciembre 18, 2018 en Uncategorized
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Llevo bastante tiempo sin escribir aquí. A veces se me olvida. A veces me rebelo. No me apetece, me da pereza, no quiero, no quiero y no quiero. Otras veces me gustaría escribir pero no se me ocurre qué decir. A veces no escribo simplemente porque estoy viviendo. ¿Para qué escribir aquí? ¿Para qué comunicarnos a través de estos medios? ¿Me lee de verdad alguien? A ratos escribir aquí es como pensar en voz alta. No pienso en quien escucha, no sé si hay quien lo hace, simplemente pienso en voz alta. Anoto cosas para no olvidar que sucedieron. Al anotarlas, las pienso mejor. A veces, imagino lo que Carmen Martín Gaite llamaría un interlocutor soñado. Y hablo con ese alguien sin rostro o con un rostro multiforme, cambiante. ¿Estás ahí?

De todo lo que ha pasado en noviembre y lo que llevamos de diciembre, si hay que elegir, y hoy he decidido que sí, me quedo con “Todo por decir”, un experimento con adolescentes que pude realizar gracias a Laura, de Binomio Teatro, que confió en mí y en mi trabajo. Sucedió en el instituto Parque Goya el 9 de noviembre.  Fueron dos largas conversaciones entremezcladas con cuentos en las que los chicos y las chicas asistentes me hicieron un hermosísimo regalo de confianza.  Al hilo de las historias hablamos y hablamos acerca de cómo querrían que fuera su instituto, acerca de la libertad (“es apasionarse por algo y hacerlo”, dijo una chica), contaron historias personales, hablamos de acoso, amistad, amor, de ser diferente, de violencia, envidia, belleza, de qué es lo que nos gusta del otro/la otra, qué nos seduce, de ceguera, cicatrices, de la promesa de no herir… Sé que lo importante no está en la lista de temas, sino en el espacio de escucha, conexión y belleza que hicimos entre todos, entre todas. Sé que sucedió algo efímero, hermoso, irrepetible. Sé que esa mañana escribimos juntos, escribimos juntas en el aire.

 

el día de la biblioteca

Publicado: octubre 24, 2018 en Uncategorized
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Hoy, 24 de octubre, se celebra el día de la Biblioteca. Alrededor de esta celebración se multiplican funciones. Estuve el viernes pasado en Villarrubia de los Ojos, maravillosamente atendida por Víctor, el bibliotecario, y disfruté de un público profesional en esto de escuchar historias. Y mira que encontrar bebés profesionales como público no es nada fácil. ¡Pues los hay! Están en la biblioteca de Villarrubia. El sábado tuve una función cerca de casa, en la Biblioteca Luis Rosales de Carabanchel, donde fui informada de la redondez de las barrigas y fui redondamente feliz. Ayer estuve en Membrilla y hoy conté en Arganda del Rey.

Ayer, la función para niñas y niños de 6º de primaria fue muy conversada. Un niño me preguntó cómo respiraba el gigante de dos caras del cuento de Molly Alboroto y yo le contesté que para mí lo de las dos caras a veces era tal cual y otras, una metáfora, una imagen que habla de alguien que piensa una cosa y dice otra. Al hilo, otro niño pregunta:

-¿Cómo es posible que una mujer normal se case con un gigante?

-Bueno -digo, para mí el gigante es también la imagen de alguien que maltrata. En este caso, al menos.

-Entonces la mujer era tonta, si se casó con alguien que la maltrataba.

-Recuerda que el gigante tenía dos caras, contesto.

Hablamos como nunca de los cuentos. Preguntaban, comentaban, iban destripando las historias, o más bien, mascándolas y saboreándolas. Tanto así que me ví de repente resumiendo “Jane Eyre” para poder hablarles de lo que hizo Jean Rhys en “Ancho mar de los sargazos”. No me extrañaría que alguno contara algún día la historia de las hermanas de Molly que, casadas con príncipes, se acercan pasados los años a su familia, que las abandonó en el bosque. Hablamos también de Blancaflor. Un niño me preguntó cómo se llamaban las hermanas, yo contesté que no sabía y una niña dijo

-Podrían llamarse Rojaflor y Verdeflor.

Si conoces el cuento sabrás lo extraordinariamente acertados que son. (Si no lo conoces, corre a leerlo). Ahora, gracias a esa niña, las hermanas de Blancaflor tienen nombre.

Recibí el regalo intangible que aparece cuando los seres humanos nos encontramos. Hoy también pasó. Escribo estas líneas bajo el influjo de la enorme alegría que me han producido las funciones de estos días. Sonrío. Me sonríe todo el cuerpo.

 

mitos, historias, versiones…

Publicado: septiembre 20, 2018 en Uncategorized
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A veces, un libro te lleva a otro. Eso me sucedió este verano que acaba. Un ensayo de Simic me llevó a un libro inclasificable de Roberto Calasso. Simic y Calasso poblaron mi imaginación en medio del calor. Y por ellos, he vuelto a enamorarme de la mitología griega. De niña me fascinaban los dioses y diosas del Olimpo. De adolescente imaginé que les conocía: Afrodita me enseñaba las artes del amor, con Ártemis y Apolo aprendía el arte del tiro con arco, Atenea me enseñaba a hilar pensamientos y relatos…

Calasso, en Las bodas de Cadmo y Harmonía habla de los dioses con familiaridad, como si los hubiera conocido. Cuenta sus historias, refiere diferentes versiones de un mismo mito, fascinado por todas ellas. Dice

“Los griegos se acostumbraron, como a un hecho normal, a oír las mismas historias contadas con tramas diferentes. Y no existía autoridad última a la que referirse para saber cuál era la versión justa. Homero era el último nombre evocable: pero Homero no había contado todas las historias.”

Pienso en la maravilla de aceptar que un mito sea la suma de todas las versiones que existen de él. Implica una manera de entender la verdad de la que me siento cerca. Nunca hay una sola y única historia acerca de nada. Este pensamiento me da libertad, me obliga a mirar con atención y a no conformarme, me invita a jugar con la diversidad y me estimula. Me dice “cuenta, cuenta…”. Y claro, tengo que contar. Soy una hija de Homero.