Un artículo para pensar en muchas cosas: la ciudad que queremos, lo que se puede o no hacer, cambios necesarios, modelos de vida, ciudades para caminar, la ciudad como lugar para vivir…

Pontevedra se ha convertido en modelo internacional, y su alcalde en una autoridad en diseño urbano

a través de La ciudad donde el peatón es el rey — ciudaddocumento

Durante noviembre y diciembre del año pasado estuve en residencia artística en Donostia. Invitada por DSS2016, San Sebastián Ciudad Europea de la Cultura, trabajé con Lorea Igartua en el proyecto KontuKontanitz. Había estado en la ciudad en junio, realizando el taller Break a leg!, donde conocí a Lorea. Entre unas cosas y otras, seis semanas en Donostia, cerca del mar. Un lujo.

Este mes he presentado la memoria de la residencia artística. Será por eso que me han venido a la memoria muchas cosas que hice en esos días: conversar y pasear con Lorea, correr por la playa, ver exposiciones, recoger hojas secas, mojarme bajo la lluvia, visitar a personas que no conocía, ver un ensayo de danza, leer un libro de Leila Guerriero, ir a dos bibliotecas (la del C.C. Okendo y la Koldo Mitxelena,-maravillosa-), mirar el mar, ver a gente surfeando… Mi trabajo era escuchar y mirar. Sumergirme. Acercarme. Hacerlo con la esperanza de que algo pasara y tener, entonces, algo que contar. Y sucedió “Ella siempre hace lo que quiere”, un poema y dos relatos, que cuentan acerca de flores y sus deseos, acerca de viajar, crecer y sobre todo, acerca de bailar -que es la pasión de Lorea-.

Este mapa (que voy a mejorar próximamente) es un resumen de esos días. Hay trabajos que son un regalo.

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Publicado: enero 12, 2017 en Uncategorized

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Aunque sea con un poco de retraso…

Cáscaras vacías

Publicado: octubre 28, 2016 en Uncategorized
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Un castillo, un autobús azul que atraviesa el bosque, niñas y niños abandonados por sus padres, malos poderosos, caminos que fueron de irás y no volverás… con estos ingredientes se hacen los cuentos tradicionales …y sin embargo, sucedió. Hubo una vez. Por desgracia, hubo una vez y otra y otra.

En junio de 2015 Laila Ripoll y yo presentamos al Centro Dramático Nacional un proyecto. Desde que en noviembre de ese año se confirmó que se estrenaría a principios de la temporada siguiente (ésta en la que estamos) hasta el miércoles pasado, 26 de octubre de 2016, he estado sumergida en “Cáscaras vacías”. Que es como decir que he estado sumergida en el horror y la belleza. La historia que contamos transcurre en uno de esos períodos en los que los seres humanos parece que decidimos demostrar todo el mal del que somos capaces. El período de preparación y documentación del trabajo fue duro, fue el momento del horror. La belleza apareció después, cuando comenzaron los ensayos y el trabajo con nuestros intérpretes. Creo que todavía estoy demasiado cerca de todo esto de lo que hablo para poder contarlo y pensar y decir cosas que sean algo más que lugares comunes. Pero hay un pensamiento, una certeza, que se me ha impuesto en los ensayos y que sigue ahí, insistente: el arte no tiene que por qué servir para nada, pero si tiene que servir para algo está bien que sirva para hacerse cargo de la extraordinaria variedad del mundo. En medio de todo el dolor del que hablamos, surge como un prodigio esa belleza que solo la imperfección, la diferencia, la extraordinaria variedad del mundo puede producir.

as time goes by

Publicado: junio 1, 2016 en Uncategorized
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ellen auhuerbach

Caperucita se interna cada día en el bosque. Busca al lobo. Han pasado muchos años. Juntos recuerdan. Hablan de los viejos, buenos tiempos. De pronto, una risa, un mordisquito, hace que caigan ropas y años…

La foto es de Ellen Auerbach (1906-2004)

CONTAGIO: Med. Transmisión de una enfermedad por contacto inmediato o mediato: el contagio de la peste es muy rápido. (SINÓN. Contaminación, infección, corrupción). // Fig. Imitación involuntaria: el contagio de la risa.

Pequeño Larousse Ilustrado, edición de 1978

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¿Qué fue CONTAGIOS? Cuatro performances realizadas en cuatro espacios del teatro Valle Inclán: el baño, la chácena, el almacén del guardarropa y un camerino. La idea: buscar el contacto, el acercamiento, con pequeñas acciones teatrales, narraciones, juegos, en las que el público debía imitar, acercarse y entrar en lugares donde habitualmente no entra: espacios físicos tanto como experiencias. Realidades que habitualmente mantenemos a cierta distancia. Como si fueran contagiosas. La peste y la risa lo son, también los bostezos, el entusiasmo y el pánico. CONTAGIOS iba más por el lado del entusiasmo y de la risa, una de las cosas más contagiosas que conozco. Pero hubo, para mi sorpresa, más reacciones, emocionantes reacciones a esta invitación a jugar y acercarse.

Conté para llevar a cabo este juego con cuatro maravillosos artistas: Miriam Fernández, Mariu del Amo, Mónica Lamberti y Fernando Fernández. Ellos debían contagiar, cada uno en su espacio. ¿Qué era lo que contagiaban? Belleza, alegría. Y lo hicieron.

En el vestíbulo del teatro, cuatro hilos de lana de colores diferentes eran el caminito de “irás y no volverás” que cada quien debía recorrer para llegar al lugar de su contagio.

Un hilo rojo llegaba a una de las puertas del baño de hombres, sobre la puerta cerrada un cartel TOCA LA PUERTA, era la señal para que Fernando comenzara su juego lanzando un camión por debajo, bailando, sonriendo con su enorme sonrisa…

El hilo azul conducía hasta el camerino número 4 donde Miriam hablaba de su currículum profesional y de sus deseos de hacer cosas diferentes, decía cerca del final “Quiero salir a la calle y sentir que soy capaz de meterme en la piel de otras personas… ¡personas felices!. Porque yo soy feliz, aunque a primera vista la gente lo dude. Yo me río, lloro, me enamoro…”

El caminito naranja (que una joven recorrió haciendo equilibrios sobre el hilo, jugando como una niña), acababa en la cortina pesada tras la que estaba Mariu, que preguntaba “¿Te da miedo la oscuridad?” y luego, de su mano, entrabas en ella, en la oscuridad y allí te regalaba viajes, cuentos y aromas.

El hilo blanco conducía hasta una silla de ruedas y luego, ya en ella (porque había que sentarse en la silla para continuar) hasta la chácena donde esperaba Monikísima y su magistral lección de glamour en clave de clown, con baile incluido.

La verdad es que no sólo el público respondió a la invitación y se dejó contagiar. El equipo del teatro Valle Inclán fue generoso y entregado. Hizo más de lo que tocaba, no regateó trabajo, risas, juego. Producción, oficina técnica, vestuario, maquillaje y peluquería, utilería, mantenimiento, personal de sala… David Blanco, que coreografió manos y pies y brazos, que estuvo con Fernando cada día, cada pase, fue un regalo. Muchas personas, un enorme equipo para hacer posible la experiencia: para jugar. ¿No es hermoso? CONTAGIOS fue una de estas experiencias dulces que la vida regala a veces. La alegría que me proporcionó en cada instante, desde el momento de soñarlos hasta los ensayos y la realización fue inmensa. Y por darme la oportunidad de vivirla, por pedirme que soñara y dejarme hacerlo tengo que dar las gracias a Inés Enciso y Miguel Cuerdo.

Escribo esto para no olvidar la alegría.

Los anillos de Saturno

Publicado: abril 20, 2016 en Uncategorized
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Estoy leyendo a Sebald. Comencé con “Vértigo” y ahora sigo con “Los anillos de Saturno”. Me gusta este narrador que habla de lo que ve mientras va de un lado a otro. Me gusta este Sebald que une la erudición a la observación de lo cotidiano, capaz de hacerme sentir curiosidad por cosas disímiles: los arenques, Thomas Browne o la Lección de anatomía de Rembrandt. Me gusta como pasa casi insensiblemente de un tema a otro, de una a otra cosa, como sucede cuando pensamos o en las conversaciones más bellas.

Copio este fragmento que habla de los sueños

¿Qué clase de teatro es este en que somos escritores, actores, tramoyistas, escenógrafos y público, todo en uno? En la travesía de los espacio oníricos, ¿hace falta más o menos entendimiento del que uno se lleva consigo a la cama?

Llevo unos meses soñando mucho. Con una bebé cíclope, con tigres y leones mansos, esta noche, con un gato asustado. Hace unas pocas madrugadas, mi sueño se sobresaltaba con la risa, mi propia risa me despertaba levemente pero luego me volvía sumergir en el mundo que habito cuando duermo. A veces busco el significado de los sueños en algún diccionario de símbolos. Pero los mensajes de ese teatro del que habla Sebald no se dejan descifrar fácilmente. Son escurridizos. A veces, me gustaría contar cuentos como si soñara, como se me aparecen los sueños. Me gustaría saber qué sueños soñaría contando.